web analytics
  • Revistas Comunidad Sexual Joven

    ¿Quieres acceder a las revistas? Puedes hacerlo desde este link: Revistas Comunidad Sexual
  • Etiquetas

  • Nuevos

  • Categorías

Talleres de prevención de la violencia sexual infanto juvenil en el marco del buen trato

El pasado miércoles 3 de septiembre de 2014, en instalaciones de Psinergia, se concluyó con la capacitación del primer grupo inscrito en los talleres de “Prevención de la violencia sexual infanto juvenil en el marco del buen trato” donde participaron educadores y facilitadores de la Sociedad Católica de San José y de Laboratorio Solidale.

Laboratorio Solidale y Sociedad Católica de San José

Laboratorio Solidale y Sociedad Católica de San José

La directora de Psinergia , Marynés Salazar, manifestó que este ciclo de talleres gratuitos se realizan con el objetivo de facilitar a los y las participantes herramientas que les ayuden a detectar formas de violencia sexual invisibilizadas y prevenir toda forma de violencia con el manejo de técnicas de comunicación asertiva. “Este 11 de septiembre, cumplimos 11 años de trabajo comprometido con la temática de la educación para la sexualidad y la prevención de la violencia sexual y queremos compartir esto con todos y todas”, concluyo Salazar.

Por su parte los psicólogos facilitadores del taller, César Linares y Celeste Benitez, recalcaron que es importante conocer el ciclo de desarrollo psicosexual de las personas y reconocer que todos y todas vivimos nuestra sexualidad en cada momento de nuestra vida. Esto nos ayudará a realizar acciones de prevención.

Taller de prevención de la violencia sexual

Taller de prevención de la violencia sexual

 

 

“El ciclo de talleres continuará con la participación de personas del Defensor del Pueblo y la Universidad Católica Boliviana, los días 9 y 10 de septiembre en horarios de la mañana, tarde y noche, aún tenemos cupos para cinco personas para esas fechas”, manifestó Linares. En razón a ello las personas interesadas en añadirse a estos grupos pueden comunicarse al 2420916 para obtener más información.

¡PARA PREVENIR, HAY QUE CONOCER! FORMAS DE VIOLENCIA SEXUAL INVISIBILIZADAS

Violencia-sexual-dentro-del-matrimonio

En Bolivia, como en otros países de Latinoamérica, aún resulta difícil dialogar sobre el desarrollo sexual de las personas, puesto que la sola mención de las palabras sexo, erotismo y coito suele traer a la mente de los/as miembros/as de una comunidad un componente que no tendría por qué estar relacionado con ellas: “el morbo”.

Pueden existir muchas explicaciones para este fenómeno, pero la más obvia indudablemente es la restricción de información sexual integral en espacios educativos  primarios como las familias, las iglesias, los colegios y las universidades, frente al manejo oculto de la misma y/o el bombardeo comercial erotizador de los medios de comunicación  que en nombre de la libertad de prensa, banaliza el cuerpo, las relaciones interpersonales y la sexualidad misma de las personas. Seguir leyendo

La disolución de la identidad juvenil: la preparación para ingresar a la vida adulta

adulto

El climax del nivel madurativo intelectual, del crecimiento físico, del desarrollo afectivo, del equilibrio hormonal es alcanzado por los jóvenes entre los 18 y los 20 años, por supuesto, viabilizado o frenado por las condiciones del contexto que lo rodea. Las reflexiones de carácter humanístico y filosófico, cargadas de idealismo y trascendencia, son típicas de la etapa final de la juventud psíquica y fisiológica.

Seguir leyendo

Camino a la adultez: construyendo una sexualidad integral.

Muchos de los jóvenes que se están haciendo adultos, se encuentran en universidades o en espacios laborales fortaleciendo su proyecto de vida a través de una carrera o un oficio. Esta práctica suele ser acompañada e incluso exigida de parte de la comunidad de adultos que rodean a los jóvenes, hecho que es altamente positivo para sus vidas.

Lamentablemente, esta exigencia se suele diluir cuando se trata de fortalecer el proyecto de vida relacionado con la vivencia de una sexualidad integral;  debido a que los adultos no suelen asimilar con facilidad la madurez sexual de sus hijos, estudiantes o empleados y, por el contrario suelen atacarla, agredirla o juzgarla negativamente, tal vez ante la angustia de ver reflejada su propia vivencia de la sexualidad.

Es importante que los jóvenes comprendan que esto sucede porque gran parte de la comunidad adulta tiene una vaga información sobre el significado de la sexualidad integral, de los derechos sexuales, de los  derechos reproductivos y de las formas adecuadas de prevenir violencia sexual, y que debido a esta mala información suelen moverse entre el morbo y el tabú.

Por ello,  el arribo de los jóvenes a la adultez debe sustentarse en la claridad de que la sexualidad es nuestra forma de ser en el mundo, que no se reduce a experiencias eróticas o  coitales pero que tampoco es ajena a ellas, que  no es sierva de religión alguna y que su ámbito primordial es la consecución del placer y bienestar físico, afectivo y conductual.

Esta concepción puede evitar confrontaciones, agresiones o disputas,  sobre todo si están acompañadas de actitudes de madurez frente a quienes les rodean, es decir:

  • Permanecer dentro de una actitud respetuosa hacia las peculiaridades de las concepciones del deseo erótico sexual que tienen las personas.
  • Impulsar reflexiones críticas sobre la experiencia del placer y de la sexualidad en sí misma.
  • Generar sentimientos de seguridad y confianza al momento de abordar temáticas relacionadas con la sexualidad.
  • Viabilizar la caída de sentimientos de culpa que puedan bloquear sobre el ejercicio pleno de los derechos sexuales.
  • Brindar una información completa que considere la precisión y detalle de temas que afectan el desarrollo de la sexualidad: identidades, afectos, prácticas, fines, etc.
  • Mostrar con la práctica y no sólo con palabras que sexualidad, humanidad, cognición, afectividad, espiritualidad, comportamientos y comunicación son dimensiones indisociables en el ser humano.

Es posible, que acciones como éstas logren que las sociedades cambien actitudes, pensamientos o valoraciones negativas hacia la sexualidad y que, juntos aprendamos que todos y todas tenemos derecho a vivir una sexualidad integral, sana, responsable, reflexiva  y plenamente decidida.

Vivir juntos y en diversidad

diversidad

Desde el principio de los tiempos, hombres y mujeres hemos vivido juntos y en diversidad, sin embargo esta convivencia no siempre ha sido fácil, de una o de otra manera hemos buscado estar cerca de aquell@s que más se parecen a nosotr@s y hemos generado distancia de aquell@s que manifiestan marcadas diferencias.

Este hecho responde a la naturaleza de las personas en su calidad de seres viv@s y se manifiesta por una búsqueda de satisfacción de sus necesidades humanas fundamentales: sobrevivencia, identidad, protección, afecto, entendimiento, ocio, creación, libertad y pertenencia. La búsqueda diferenciada de satisfactores podría ser altamente positiva, si no fuera que suele estar mediada por actitudes y acciones de agresión, discriminación y segregación.

Las identidades étnicas, culturales, sociales, etarias, genéricas y sexuales, entre otras, no son un mal social, por el contrario, son una riqueza para la existencia de tod@s l@s seres que habitamos este planeta.Lamentablemente, es muy común encontrar personas que desprecian lo diferente, o que juzgan cualquier acción que consideran políticamente incorrecta porque no se encuentra dentro de los parámetros que su grupo asume como “normales” o “naturales”.

Respecto a las diversidades sexuales y genéricas, por ejemplo, nos cuesta comprender que tod@s formamos parte de ellas. Homosexuales, bisexuales, transexuales o heterosexuales, formamos parte de un maravilloso ramillete de personas que manifiestan sus cualidades erótico – afectivas de diferente manera, un@s de l@s otr@s, un@s con l@s otr@s, ningun@ mejor o peor que l@s demás.

Es preciso que comprendamos que ninguna orientación sexual o identidad genérica, etaria, social o cultural es una enfermedad, sinónimo de perversidad o mucho menos de un delito y que asumamos que las identidades se constituyen en un principio de vida que permite aceptar, respetar y vivir con la diferencia.

Vivimos junt@s y en diversidad, pero no siempre lo hacemos bien, por eso es preciso aprender que tod@s los que habitamos este planeta somos sujet@s de derechos y sujet@s de palabra y que podemos convivir con valores plurales, comprensión mutua, respeto y paz. Para ello, es preciso  aprender a conocerse a sí mism@ y, simultáneamente, desarrollar la comprensión y la percepción de las formas de interdependencia.

Es posible vivir en un mundo armónico y equilibrado, pero para ello es preciso recordar que para hacer una hermosa armonía se precisa de notas musicales diversas y que para vivir en equilibrio la diferencia es necesaria.

Por ello, niñ@s, adolescentes, jóvenes y adult@s debemos fortalecer nuestra capacidad de maravillarnos ante la magnificencia de lo diverso en el universo.

Fuente: Salazar , M. “Comunidad Sexual joven”  – Año 1 – No.6 – 2012

La maravilla de mi cuerpo: ¡Ninguna ITS entrará en él!

copacabana

Desde que comienza nuestra vida hasta que termina, todas las personas somos seres sexuados, nacemos con un sexo biológico, desarrollamos nuestro sexo psicológico, incorporamos nuestro sexo social y nos identificamos con nuestro sexo jurídico. Por lo tanto el sexo siempre está presente en nuestros cuerpos.

En un momento de nuestra vida, generalmente a partir de la pubertad, comenzamos a hacernos conscientes de que ese cuerpo además de ser sexuado, o en razón a ello, siente placer cada vez que satisfacemos una necesidad. Entre todos los placeres que sentimos, uno llamará poderosamente nuestra atención cuando somos adolescentes y/o jóvenes, el placer de atraer y sentirnos atraídos por una persona que puede ser nuestra pareja.

Así es como comenzamos a buscar la experiencia de sensaciones eróticas en nuestro cuerpo, todo lo que nos hace sentir una mirada, una caricia, un beso, es increíblemente grato para  ciertas regiones del mismo y, en consecuencia, aprendemos lo que significa vivir la excitación.

Sería interesante aprender a regular estos  procesos, es decir aprender a explorar las diversas sensaciones que un encuentro erótico de pareja puede proporcionarnos, hasta que física y emocionalmente estemos prepard@s para compartir el encuentro de nuestros genitales, es decir para compartir las sensaciones que un encuentro coital puede brindarnos y asumir las responsabilidades que implica tenerlo.

El encuentro coital brinda muchas satisfacciones al cuerpo, que serían totalmente maravillosas si estas sensaciones de placer genital no estuvieran aparejadas a algunos riesgos que en el ímpetu  por la búsqueda de placer no se suelen tomar en consideración, como las  Infecciones de Transmisión Sexual: sífilis, chancro, clamidia, gonorrea, herpes, VIH, hepatitis b, tricomoniasis, virus de papiloma humano, etc.

Las personas que recién inician sus encuentros coitales suelen pensar que son demasiado jóvenes, demasiado inexpertos, demasiado invulnerables como para contraer una ITS, o que éstas sólo ocurren entre personas “promiscuas” o que adquieren “malos comportamientos”. No es así, las personas  jóvenes son especialmente vulnerables a las ITS y a los problemas de salud que estas infecciones conllevan,  debido a  que:

No están lo suficientemente informad@s  para  poder  prevenirlas.

Las experiencias coitales precoces pueden generar lesiones del tejido vaginal, uretral, anal y  generar  vulnerabilidad a las ITS.

El uso de métodos de barrera, como el condón,  no suele incorporarse desde las primeras experiencias íntimas.

A fin de que estas infecciones, cuyas consecuencias pueden terminar siendo severas, no se presenten en la maravilla de nuestros cuerpos, podemos tomar ciertas precauciones para evitar su ingreso: esperar a que nuestros cuerpos, y como parte de ellos nuestros genitales, terminen de desarrollar para iniciar nuestras relaciones íntimas; tener información concreta y científica sobre cómo se contraen las ITS y las formas de evitarlas, mantener relaciones íntimas con una sola pareja y dialogar para que nuestra pareja las mantenga sólo con nosotr@s, asistir en pareja a los controles médicos, pero sobre todo hacer uso correcto del método de barrera que está a nuestro alcance: el preservativo o condón.

Ser adulto joven: primera etapa de la sexualidad adulta

dia del hombre

El adulto joven toma, o se ve obligado, a tomar importantes decisiones en la ejecución de su proyecto de vida, estas decisiones girarán en torno a sus  relaciones sociales, familiares y  de pareja. El contexto obligará, de diferentes maneras al nuevo adulto a pasar de las ambiciones y proyecciones relativamente no verificadas de la juventud a las realidades de la vida adulta.

Las relaciones sociales del adulto joven  estarán demarcadas entre dos contextos: el íntimo que arrastra a las amistades que se desarrollaron durante la época de la juventud  a esta nueva realidad y el formal que  genera nuevas relaciones, generalmente marcadas por el espacio de formación profesional o laboral. En este espacio la energía de los adultos se centrará en buscar un lugar propio y diferente al resto, pero, al mismo tiempo de complementariedad en la diferencia.

Las relaciones familiares del adulto joven pueden tornarse tensas, sobre todo en comunidades mecanizadas e industrializadas pues el nuevo estatus de independencia debe lograrse demostrando a su familia nuclear su capacidad de autonomía en decisiones  sostenida en independencia económica, cosa que  se torna muy dificultosa en el afán de profesionalizarse para formar  parte de este mundo competitivo que concibe que sólo el que tiene títulos académicos tiene posibilidades de tener un lugar en esta vida.

En el caso de que el núcleo familiar se haya constituido en un sistema abierto que se adecua a las crisis y cambios del ciclo vital familiar, la salida del nuevo adulto joven será impulsada de diversas maneras, cosa que no sucederá si el núcleo familiar se ha constituido en un sistema cerrado que al no haber resuelto los conflictos de generaciones anteriores, realizará una serie de acciones inconscientes y no verbales  para que este integrante de la familia no progrese en su búsqueda y consecución de autonomía e independencia, aunque a nivel verbal el reclamo para ello sea permanente.

Las relaciones de pareja del adulto joven dependerán en gran medida de la resolución de las crisis en la familia nuclear, de tratarse de un sistema abierto la búsqueda de pareja se constituirá en un asunto propio e íntimo de la persona, de no ser así toda la familia, o algunos miembros en especial,  se involucrarán obstaculizando la intimidad  de la persona o impulsando la ruptura intempestiva.

La búsqueda de pareja manifiesta diferentes formas de comportamiento sexual en los jóvenes adultos: Está quien experimenta con diferentes parejas y  evalúa su desarrollo sexual atendiendo a la frecuencia, diversidad y eficacia en el desempeño de sus encuentros íntimos que pueden ir desde besos hasta relaciones íntimas coitales, deja fluir su deseo, se seduce en la atracción, se sumerge en la pasión pero no se compromete al amor por considerar que ese llegará cuando ya haya disfrutado los suficiente de la vida ; está quien busca la unión ideal o “la pareja perfecta” y se permite para ello encuentros íntimos que pueden ir desde besos hasta relaciones íntimas coitales, dejando fluir su deseo, seducirse en la atracción, sumergirse en la pasión y comprometiéndose en construcciones de relaciones amor por considerar que será así como encontrará lo que busca; está quien busca la unión ideal o “la pareja perfecta” y se permite para ello encuentros íntimos que pueden ir desde besos hasta caricias pero decide por la abstinencia dejando el coito como ofrenda para la unión matrimonial, esta persona deja fluir su deseo, se seduce en la atracción, evita sumergirse en la pasión, para viabilizarla sólo ante señales de amor. 

La búsqueda de la completitud en las relaciones de pareja

pareja-enamorada-atardecer

La búsqueda de pareja, en las relaciones amorosas de los adultos jóvenes  siguen un  proceso de búsqueda de completitud, caracterizado por la vivencia de cuatro energías: el deseo, la atracción, la pasión, el amor

El deseo 

Considero, al igual que los compañeros psicoanalistas, que todas las personas desde que nacemos nos constituimos en seres incompletos y que pasaremos el resto de nuestra vida tratando de completarnos, aunque esto sea imposible. Esta búsqueda de completitud nos hará seres deseantes y las satisfacciones parciales a nuestra búsqueda nos darán placer y las insatisfacciones no generarán displacer pero nos seguirán impulsando a buscarlo. Por todo lo explicado anteriormente definiré el deseo como esa energía personal que nos impulsa permanentemente  a buscar la completitud.

 En el caso de la búsqueda de pareja, es ese deseo que nos hace considerar, de manera inconsciente por supuesto, que nuestra vida se completará con ese otro llamado pareja cuando tengamos la dicha o la suerte de encontrarla.

La atracción

Movidos por el deseo y con la seguridad de que en alguna parte del mundo se encontrará ese alguien o ese algo que nos complete, las personas dejamos fluir otra energía a la que denominé atracción. La atracción a diferencia de lo que la mayoría piensa no está mediada por cuán “popular” sea una carrera o cuan “bella”  sea la persona que tenemos adelante, sino por lo que significa para  nuestro inconsciente. Resulta que al representar un sistema familiar, todos y cada uno de nosotros tenemos  o asumimos cosas no resueltas por generaciones anteriores y que por razones muy bien explicadas por los psicólogos sistémicos, nosotros fuimos elegidos para resolverlas, estas experiencias son guardadas en nuestro cerebro y emergen justo cuando tenemos cerca ese algo o alguien que parece indicado para enloquecernos a tal grado que nos veamos forzados a confrontar nuestros temores más profundos y así crecer.

Esta es una de las razones por la que no nos atrae cualquier objeto, carrera, o persona, sino aquello que mueve en nosotros  un detonador interno del que  no somos conscientes. Por todo lo explicado definiré la atracción como esa energía que nos impulsa a buscar la resolución de viejos conflictos familiares a través de la relación con algo, con alguien o con una situación.

 En el caso de la búsqueda de pareja, es la atracción la que nos hace creer que encontraremos a “nuestra media naranja” y la que, a la corta o a la larga nos desconcierta y nos hace cuestionarnos el por qué elegimos a esa persona cuando habían muchas más deseosas de hacer pareja con nosotros en las viñas del señor.

La pasión

Una vez que el deseo y la atracción viabilizaron el encuentro de ese algo o alguien,  surge una nueva energía a la que denominé pasión. La pasión probará a nuestro cuerpo en su reacción ante el otro, a través de complicados mecanismos físicoquímicos que viabilizarán sensaciones en nuestro cuerpo que permitirán que sintamos placer o displacer. A diferencia de lo que piensa la mayoría la pasión no se presenta sólo en encuentros íntimos  de pareja que van desde las miradas hasta las relaciones coitales, sino que está presente en nuestro cuerpo a través de sensaciones que nos hacen estar alertas a la presencia o ausencia del otro generando sentimientos de placer o displacer. Por todo lo explicado definiré la pasión como esa energía que nos hace sentir vivos.

 En el caso de la búsqueda de pareja, es la pasión la que nos hace pensar que “nuestra vida es imposible sin la otra persona” y nos permite disfrutar de tremendo sufrimiento, incluso de  buscarlo intencionalmente. Los romances más grandes, las obras musicales y literarias se han ocupado de tratar de describir esta experiencia aunque muchos la han denominado amor.

El amor

Aunque gran parte de las personas suele confundir el amor con la pasión y por ello justificar su ceguera, esta energía lograda a través de todos los pasos anteriores, no puede ser la más inconsciente, por el contrario, es la más consciente, puesto que implica una construcción permanente. El amor implica responsabilidad frente a uno mismo y frente al otro, por ello es posible amar a la familia, a la sociedad, a la profesión, a los amigos y a la pareja sólo cuando existe la conciencia de la reciprocidad, es decir la conciencia del dar y del recibir en permanente flujo. Esta es la razón por la que no amamos en cualquier relación, puesto que para amar es preciso encontrar la reciprocidad. Por todo lo explicado definiré el amor como aquel sentimiento de responsabilidad de mi crecimiento personal en relación al otro.

 En el caso de la búsqueda de pareja, es el amor el que nos permite y nos exige crecer permanentemente y para ello hay que estar concientes de que el otro no es sino un compañero de crecimiento que vive y explora su deseo, su atracción y su pasión en nuestra compañía, alimentando día a día la construcción de aquello que no es eterno por sí mismo como es la energía denominada amor.

Estas energías, más bien conocidas como sentimientos, están presentes desde que nacemos hasta que morimos, sin embargo es la vida adulta donde se manifiestan con mucha intensidad las relaciones  sociales, familiares y, sobre todo  las relaciones de pareja.

¡Aún no es tiempo!: previniendo embarazos precoces

embarazo precoz

Analizar el embarazo desde diferentes perspectivas es importante para el desarrollo humano, pues el hecho de que una familia conciba la llegada de un nuevo integrante como una fortaleza revela una realidad y el hecho de que otra familia conciba la llegada de un nuevo integrante  como una debilidad revela otra.

Los procesos de concepción, gestación y parto no suelen ser percibidos, por la mayoría de nosotr@s, en toda su integralidad o complejidad, limitándose nuestra  comprensión  al hecho biológico en el que parecen intervenir sólo dos seres, la madre y el niño, o un útero y un producto. En realidad en estos procesos intervienen también experiencias psicológicas y sociales, que deben considerarse  antes de decidir por un embarazo.      Seguir leyendo

¡POR UNA EDUCACIÓN PARA LA SEXUALIDAD INTEGRAL!

por Marynés Salazar Gutiérrez (Phd) – Psicóloga clínica/ Especialista en Sexualidad/ Terapeuta Familiar/ Master en Ciencias Políticas/ Doctora en Ciencias de la Educación

cobija

¿Qué significa educación para la sexualidad integral? ¡Pues mucho!, pero no por ello imposible.

En primera instancia, tod@s los líderes y lideresas debemos recordar que educar tiene que ver con la interacción de los procesos de aprendizaje y de enseñanza, que aprender significa construir conocimiento y enseñar significa facilitar la construcción del conocimiento; en ese sentido, quien educa no sólo transmite información sino que acompaña a la otra persona en su proceso, brindándole una serie de recursos para enriquecerlo. Seguir leyendo