¿Relaciones de pareja dependientes?
Por Lic. Faruk Hugo Yapur Artieda el feb 6, 2012 en Adolescentes, Adultos, Articulos Psicologos, Curiosidades, General, Jóvenes, Publicaciones | 0 Comentarios
Muchas personas se preguntaron y otras se siguen preguntando… ¿ésta relación de pareja es real? ¿Lo que siento por mi pareja es verdadero o es un simple capricho? También en algunas o muchas ocasiones nos hemos asegurado de lo que sentimos y de lo que nuestra pareja siente por nosotros, es decir, “encontré al amor de mi vida”, “yo se que él o ella me quiere tanto como yo a él o ella”, “estoy loco (a) por ella (él)”.
La mitología y la poesía que encierra el tema de relación de pareja nos hace reflexionar y en otros casos nos obliga a negar la situación que se vive. Empezando desde Grecia, que se cuenta que antes los humanos vivían con cuatro brazos, cuatro piernas y dos cabezas, nada les faltaba; así que, los Dioses temiendo que perderían sus rezos Zeus decidió separarlos con un rayo, mandando las mitades de los cuerpos por distintas latitudes del planeta y así cuenta la leyenda que hasta el día de hoy vamos buscando nuestra otra mitad. Dentro de la literatura encontramos recetas de cómo formar parejas, cómo atarlos a uno, etc., sin embargo, todo lo que se pueda leer, observar e imitar carece de sentido cuando en realidad nos aferramos a una pareja por aprendizaje, por enseñanza de nuestros padres o tutores y en muchos casos por ausencia de los mismos.
La verdadera pregunta en este caso viene a ser: ¿qué hace que nos aferremos tanto a una pareja al punto de no querer soltarlo? Pues bien, la respuesta se encuentra en nuestras vidas, es decir, que ante la ausencia de figuras cálidas primarias de afecto (padres), buscamos ese mismo complemento en terceras personas, haciéndonos dependientes del otro… ¿pero cómo se da? La lectura y el análisis psicológico han evidenciado en muchos casos que las personas que experimentaron estas vivencias aseguraban sus relaciones como amor, sin embargo, más adelante se dieron cuenta que sólo se trataba de una forma de no sentirse solos (as) o abandonados (as). Otras situaciones en cambio son todo lo contrario: Las personas dependen de sus parejas porque fue un mandato instaurado, es decir, “tienes que obedecer a tu pareja; después de él o ella ya nadie te va a querer así que tienes que aferrarte lo más que puedas; no te preocupes por lo demás el amor lo cambia y aguanta todo; etc.”
Nos convertimos en personas dependientes porque nos enseñaron a ser inseguros de nosotros mismos, cayendo siempre en los imaginarios de que ésa persona es nuestra salvadora que nos rescatará de todos los miedos y viviremos felices para siempre.
Dependemos de nuestras parejas, porque tenemos miedo al abandono en cuanto queremos discutir y para evitar ese tipo de “tragedia” nos convertimos en seres complacientes para dejar de lado a nuestro verdadero ser.
La dependencia esta en todo: afectiva, económica, de compañía, de contacto, de trato, etc. Debemos ponernos a reflexionar sobre nuestras vidas, antes de ser parte de una relación de pareja, se tenía sueños y proyectos propios. Comencemos a evaluar nuestra situación como individuos, después como pareja y como proyecto de vida en la que ambas partes inicien su trato al otro con respeto, comprensión y entendimiento.





