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Ancianidad, sexualidad y coitalidad en los ancianos varones

por Marynés Salazar Gutiérrez (Phd) – Psicóloga clínica/ Especialista en Sexualidad/ Terapeuta Familiar/ Master en Ciencias Políticas/ Doctora en Ciencias de la Educación

ancianos

por Bruno Unna

La ancianidad supone cambios en todos los ámbitos de la vida, como parte de ellos se manifiestan  transformaciones en la fisiología de la sexualidad:

 

– Los espermatozoides disminuyen su capacidad de movimiento, su número y su calidad  dentro del semen, sin embargo cabe recalcar que aunque este proceso se inicia de forma paulatina a partir de los 40 años, más del 50% de los varones de 70 años tiene una abundante espermatogénesis, suficiente para  mantener una buena capacidad genésica.

– Los testículos mantienen su tamaño normal, pero existen cambios degenerativos en los tubos seminíferos, aplanamiento del epitelio germinales e interrupción de las células germinales.

– Las vesículas seminales muestran cambios estructurales, entre los que se incluyen lo que se conoce como degeneración amiloidea y la sustitución de sus fibras musculares por tejido conectivo.

– El liquido seminal que suele ser muy rico en fructuosa, pierde parte de la fuente de energía que favorece la movilidad y el ascenso de los espermatozoides.

– La próstata se hace más dura y muestra de forma progresiva cambios degenerativos, cada vez más extensos.

– Las células glandulares inician su atrofia en torno a los 40 años, a los 60 años toda la próstata glandular muestra una deficiencia funcional, y cuando se superan los 70 años, es posible percibir masas duras en un numero cada vez mayor de sacos glandulares.

– Las glándulas de Cowper, cuya función es producir un líquido alcalino, escaso en su cuantía, pero con la función de neutralizar los restos ácidos urinarios de la uretra distal, apenas producen líquido en los ancianos de edad avanzada.

– El líquido seminal se va haciendo más escaso progresivamente, y también más pobre en sus cualidades funcionales.

– La testosterona disminuye, al mismo tiempo que la actividad sexual del individuo.

– El logro de una erección demora más tiempo y es menos firme debido a que los vasos sanguíneos no son tan elásticos como antes y los músculos son menos potentes, lo que disminuye la intensidad de erección pero nunca en condiciones de salud le hará perder totalmente la capacidad de un contacto sexual.

– Demora más el tiempo para la eyaculación, lo cual prolongará más el coito.

– El semen disminuye en cuanto a su volumen y la fuerza con que es expulsado debido a una menor potencia de los músculos eyaculadores y, por lo tanto, de sus contracciones durante el orgasmo. Este factor es muy poco importante, pues pocas veces los miembros de la pareja se percatan de este detalle.

– El periodo de detumescencia del pene, o perdida de la erección después de la eyaculación, se produce con más rapidez, así como el tiempo necesario para logra la próxima erección (periodo refractario) se prolonga.

– La erección pudiera disminuir, perderse o recuperarse en una o múltiple ocasiones durante el acto sexual prolongado y en ocasiones el pene no alcanza una completa ingurgitación hasta momentos antes de la eyaculación. Esto depende también de la intensidad de los estímulos eróticos.

– Las erecciones nocturnas, que en todo hombre se presenta durante las fases de sueño acompañado de movimientos oculares rápidos (fase MOR) sobre todo antes de despertarse, son menos frecuentes e intensa según avanza la edad. Este hecho no es notado por muchos hombres aún en su juventud, por lo que su disminución en la madurez no se refiere con frecuencia.

–  En el varón  mayor de 60 años disminuye la elevación de los testículos dentro del saco escrotal antes de la eyaculación, por la acción de los músculos cremateríanos.

– Puede perderse la llamada fase de inevitabilidad eyaculatoria, pero experimenta la segunda fase del orgasmo sin dificultad.

– El goce del coito sin llegar necesariamente al orgasmo no desaparece. Después de los 60 años se puede eyacular en uno o dos de cada tres coitos y esto no ser causa de insatisfacción.

La excitación producida por tocamientos y caricias sobre las zonas erógenas del cuerpo y la estimulación directa de los genitales predomina ante otros estímulos.  Las necesidades de contacto erótico sexual en hombres mayores de 60 años de edad puede limitarse a una vez  por mes y ser suficiente para su bienestar.

 

 

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