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EMBARAZO PRECOZ

El embarazo precoz se define como aquella gestación que se presenta en una mujer menor de 20 años, se considera como tal debido a que es un embarazo altamente vulnerable puesto que las condiciones en que se presentan no son las más adecuadas, ya que una mujer que se encuentra por debajo de los 20 años aun no ha alcanzado madurez física ni psicológica para llevar a cabo una gestación sin riesgos y posteriormente la crianza de un bebé sin mayores dificultades. Además este embarazo irrumpe en la vida de la joven afectándola también  a nivel económico y sobre todo alterando sus proyectos personales y por consiguiente dejando un impacto negativo para ella y su entorno.

En Bolivia, según los datos de un estudio realizado por el Ministerio de Salud y el Instituto Nacional de Estadística (INE), 16 de cada 100 mujeres jóvenes entre los 15 y 19 años de edad son madres o están embarazadas, lo que se constituye en un 16%  de la población femenina comprendida en este rango de edad. Por otra parte las tasas de fecundidad global son las más elevadas en la región, además un 13 % de las jóvenes estuvieron embarazadas alguna vez. Los resultados que nos muestra este estudio, nos dan cuenta que esta situación es una problemática que merece una pronta atención y que concierne a toda la comunidad, por lo que es necesario que surjan políticas permanentes en la prevención de esta realidad.

Con respecto a las consecuencias que se presentan, como resultado de un embarazo precoz,  estas se clasifican en:

–          Físicas, dentro las cuales están, los trastornos digestivos, alteraciones como la anemia, pérdida o aumento de peso, hemorragias e infecciones urinarias, alteraciones en el útero, preeclampsia (complicación durante el embarazo), morbimortalidad materno infantil, parto pretérmino y bajo peso al nacer, presentaciones fetales distócicas, desproporciones cefalopélvicas, trabajo de parto prolongado, hipertensión arterial gravídica.

 

–          Psicológicas, como: ambivalencia afectiva por el neonato, baja autoestima, estado de soledad, sentimientos de frustración, sentimientos de culpa, depresión, entre otros.

 

–          Psicosociales, interrupción de los estudios, situación económica desfavorable, rechazo de la familia, de la pareja y los amigos.  

Por otra parte, si bien se van dando diferentes procesos educativos en el ámbito de la sexualidad, todavía hay factores que  predisponen esta situación, algunos de estos son:

–          El inicio temprano de las relaciones sexuales coitales. Factor  altamente promovido a través de mensajes que se transmiten en los diferentes programas de televisión, el cine o la música. Respecto a esta situación los medios de comunicación  tienen un rol fundamental, para prevenir esta causa.

–          La presencia de familias desestructuradas, de padres divorciados o familias monoparentales.

–          Factores socioculturales: condiciones socioeconómicas bajas, dificultad en el acceso a la educación.

–          Falta de una educación sexual adecuada, misma que debería ser provista por padres, madres, profesores e instituciones vinculadas a la temática.

 

Y ahora que conocemos cuales son algunas de las causas, nos queda preguntarnos, ¿ante esta realidad, qué se puede hacer desde los hogares para prevenir esta situación?, para empezar es preciso establecer un clima de confianza en el entorno familiar, desde la niñez comenzando por hablarles a nuestros hijos en términos claros y sin usar palabras que disfrazan los nombres de algunas partes del cuerpo como si fueran partes de las que tuviéramos que avergonzarnos, de manera que en posteriores etapas de la vida, como en la juventud las y los jóvenes puedan hablar sin temores y sin culpas sobre temas relacionados a la sexualidad, siempre a través de una comunicación asertiva dentro de un marco de respeto. Por otra parte, es necesario fortalecer habilidades como la negociación de forma que puedan establecer acuerdos que no afecten sus necesidades, también la toma decisiones de manera que no se dejen manipular; además se debe apoyar en la clarificación de valores o principios que los guíen en sus procederes y por último, un aspecto muy importante es el fortalecimiento de su autoestima de manera que sientan confianza y seguridad en sí mismos.

Sin embargo, cabe mencionar también que prevenir los embarazos precoces, no depende solo de los padres, madres o tutores, sino también de todos los actores sociales vinculados a la educación, y mientras no se aúnen esfuerzos para realizar acciones que prevengan esta situación se  corre el riesgo de que las estadísticas vayan en aumento, y cada vez más jóvenes se encuentren en situación de embarazo precoz, buscando alternativas como el aborto para “solucionar” una realidad para la que aun no están preparadas, y que en muchos casos lejos de ser una solución es todo lo contrario, pues más bien se constituye en un generador de una cadena de consecuencias negativas que afectaran etapas posteriores de la vida de la joven.

Finalmente si ya nos encontramos, cerca de una joven en esta situación, pues tratemos de apoyarla para que ella logre afrontar su situación positivamente en la medida de las posibilidades, pues si bien algunas de sus proyectos personales serán truncados por las nuevas responsabilidades, eso no significa que todo está perdido y con el apoyo de la familia podrá alcanzar las metas que se proponga, formando un muevo proyecto de vida.

FUENTES:

Mariestopes

OPS

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